La comprensión lectora suele asociarse erróneamente con responder a un cuestionario de preguntas y respuestas tras finalizar un texto. Sin embargo, una de las formas más ricas y motivadoras de evaluar si un alumno ha comprendido realmente lo que ha leído es a través de la ejecución de instrucciones precisas. En esta ocasión, quiero compartir con vosotros un recurso diseñado específicamente para esta estación del año: una ficha de comprensión en la que el texto no es un fin en sí mismo, sino la guía necesaria para dar vida a un paisaje primaveral en blanco y negro. Al unir la lectura con el arte, conseguimos que el niño se detenga en cada palabra, ya que de su precisión lectora dependerá que el dibujo sea una representación fiel de la historia.


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