Si la semana pasada nos divertimos muchísimo entrenando el oído con nuestras tarjetas de dos sílabas, hoy estamos listos para dar un paso más en esta aventura sonora. La conciencia fonológica es el cimiento sobre el que se construye la lectura fluida, y saber identificar dónde «vive» una sílaba dentro de una palabra es una habilidad clave para evitar futuras omisiones al escribir.
En esta ocasión, dejamos atrás las palabras cortas para centrarnos en las trisílabas. El reto crece, pero la mecánica sigue siendo igual de visual y efectiva.






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