No es la primera vez que compartimos este formato de tarjetas para trabajar la lectura y la comprensión lectora, y lo cierto es que siempre funciona muy bien con el alumnado. Una de sus principales ventajas es que se aleja de la típica actividad en la que los niños deben leer un texto y contestar después a una serie de preguntas. En esta ocasión, la lectura se convierte en una propuesta mucho más visual, dinámica y manipulativa.
El recurso está formado por diferentes tarjetas que podemos recortar y separar en dos grupos: por un lado, las frases escritas y, por otro, las ilustraciones. El objetivo es que el alumnado lea atentamente cada oración, comprenda su significado y encuentre la imagen que le corresponde. En las tarjetas aparecen situaciones relacionadas con el otoño, como las hojas que caen de los árboles, un erizo bajo una seta o un niño jugando con las hojas.





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