Aprender a escribir comienza mucho antes de construir textos largos. Observar una imagen, reconocer lo que representa y ser capaz de escribir su nombre es una actividad sencilla que pone en marcha numerosos aprendizajes relacionados con la lectoescritura.
La siguiente dinámica es muy fácil de comprender: en cada ficha aparece un recuadro con diferentes dibujos. El alumnado deberá observarlos, identificar cada elemento y escribir su nombre en las líneas disponibles. Una vez terminada la actividad, también podrá colorear las ilustraciones.
Lo interesante de esta propuesta es que no se ofrece la palabra escrita como modelo. El niño tiene que identificar el dibujo, recuperar la palabra de su vocabulario y pensar cómo se escribe. Esto permite trabajar la correspondencia entre sonidos y grafías, la conciencia fonológica y la escritura espontánea de palabras.





Deja una respuesta