La magia de Halloween llega al aula de Matemáticas con una propuesta divertida y manipulativa para repasar las tablas de multiplicar. Brujas, calderos y pociones mágicas se convierten en los protagonistas de una actividad con la que los alumnos podrán practicar el cálculo mental mientras juegan y aprenden.
Este recurso está compuesto por una colección de calderos, cada uno identificado con una tabla de multiplicar, desde la del 2 hasta la del 10, y una serie de pequeñas pociones mágicas que contienen diferentes números.
La dinámica es muy sencilla. Los alumnos deberán observar el número que aparece en cada poción mágica y descubrir a qué tabla de multiplicar pertenece. Una vez identificada, tendrán que colocar la poción en el caldero correspondiente.








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