El razonamiento lógico y las funciones ejecutivas son los directores de orquesta de nuestro aprendizaje. Nos permiten organizar la información, establecer categorías y encontrar patrones en el mundo que nos rodea. Sin embargo, estas habilidades no siempre se desarrollan de forma espontánea; necesitan ser estimuladas con retos que inviten al alumno a pensar «más allá» de lo que tiene delante. Con este objetivo, hoy compartimos un recurso sencillo en su forma, pero potente en su ejecución.
La dinámica del juego es un ejercicio excelente para trabajar la flexibilidad cognitiva. En cada tarjeta se presentan tres imágenes que pertenecen a una misma familia o categoría (por ejemplo: una manzana, una pera y un plátano). El desafío para el alumno no es solo identificar qué son, sino realizar un proceso de abstracción: debe comprender qué tienen en común esos tres elementos para poder nombrar una cuarta imagen que complete el grupo.






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